El comercio de las armas es el más peligroso del mundo. La proliferación e insuficiente regulación de este mercado han alcanzado un punto crítico.
Todos los años, se fabrican 8 millones de armas y 16.000 millones de municiones, más de dos balas por cada hombre, mujer y niño y del planeta; un arma por cada diez personas. Cada sesenta segundos, un ser humano muere víctima de las armas y muchos otros padecen abusos y heridas graves. En países como Iraq, ya hay más de un arma de fuego por habitante.
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