Este año podemos decir que el verano duró lo que dura un suspiro. Después de interminables meses de lluvia y frío, septiembre nos ha regalado algunas semanas de sol y playa.
Sin embargo, las gélidas mañanas de estos días nos anuncian la llegada de un otoño más. El bosque parece estar impaciente por vestir sus galas de invierno y va llenándolo todo de marrones y ocres; las hojas adelantan su caída; los champiñones asoman coloridos sombreros. Tengo la impresión de que el reloj de las estaciones va más (...)