El comercio de las armas es el más peligroso del mundo. La proliferación e insuficiente regulación de este mercado han alcanzado un punto crítico.
Todos los años, se fabrican 8 millones de armas y 16.000 millones de municiones, más de dos balas por cada hombre, mujer y niño y del planeta; un arma por cada diez personas. Cada sesenta segundos, un ser humano muere víctima de las armas y muchos otros padecen abusos y heridas graves. En países como Iraq, ya hay más de un arma de fuego por habitante.
En los últimos cuatro años, Estados Unidos, Reino Unido y Francia han ganado con sus exportaciones a Asia, Africa, Oriente Medio y América Latina, más dinero del que han invertido en ayuda a estos países.
Si los países en desarrollo invirtieran la mitad de los fondos que gastan en armas, todos sus niños y niñas recibirían educación primaria.
Diversas organizaciones están llevando a cabo una campaña para poner las armas bajo control. Se propone a los gobiernos la creación de un tratado sobre el comercio de armas que reduzca su proliferación y mal uso. Para conseguirlo, Amnistía Internacional, Iansa y Oxfam, necesitan el apoyo de todas aquellas personas comprometidas con el respeto de los derechos humanos.
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